El "populismo" como descalificación
Últimamente se me está dando por analizar mucho las noticias en busca de lo que está más allá de lo que dicen, de las cosas que presuponen (tanto el que escribe como el que lee) y del significado o la "carga" que se les dá a ciertas palabras, que no figuran en su definición inicial.
Un claro ejemplo de eso es la palabra "populismo", utilizada como descalificador por ciertos gobiernos e intereses.
Antes que nada, veamos el significado de la palabra:
(Según www.diccionarios.com)
Populismo
nombre masculino
1 Tendencia o afición a lo popular en todos los ámbitos de la vida, en especial en el arte: la música de aquella época está impregnada de un melodismo directo y de un populismo que facilita el acceso del oyente desde una primera audición.
2 Tendencia política que dice defender los intereses y aspiraciones del pueblo.
(Según la Real Academia Española www.rae.es)
Populista.
1. adj. Perteneciente o relativo al pueblo. Partido populista.
Así es que bien, que un gobernante sea tildado de populista entonces sería un elogio, pues significaría que está defendiendo los intereses (los del pueblo) que debe defender.
Sin embargo, oh época oscura, vivimos en un sistema de valores tan estúpidos que hoy en día se piensa que eso es malo.
Hoy en día se presupone que un gobernante tiene que gobernar a favor "de la economia", ya que "si la economía mejora, el nivel de vida del pueblo mejora" y por lo tanto "se está gobernando según los intereses del pueblo".
Luego, esa regla se truncó en su primera parte: "el gobernante debe gobernar a favor de la economía", y allí se quedó. Por supuesto que "gobernar a favor de la economía" se interpreta como gobernar a favor de los negocios, y si hablamos de negocios hablamos de los grandes negocios...
Y es por eso que Bush, y otros representantes de los grandes negocios (como por ejemplo los diarios de derechas) utilizan como insulto el "populismo".
"¡Dónde se ha visto gobernar a favor del pueblo si todo el mundo sabe que se debe gobernar a favor de los negocios!" parecen decir. Pero no lo dicen con inocencia.
Pobre de los tontos que se lo creen, pobres de los tontos que lo repiten, pobres de los tontos que no analizan hasta el fondo la endeble estructura de sus propias ideas, y la de las ideas impuestas.
Diego

7 Comentarios:
Yo por gobierno "populista" entiendo demagógico. Entiendo que ese es el sentido que quieren ponerle los que usan el término para descalificar.
Fijate la segunda acepción de diccionarios.com: "Tendencia política que DICE defender los intereses y aspiraciones del pueblo."
Son gobiernos que le dan a la gente sólo lo necesario para que estén contentos y voten por ellos, pero a la vez suman poder, suelen desestimar las críticas, etc, pero las cosas no mejoran en realidad.
MMMmmm.. mirá... los que usan esa palabra como descalificativo, ni siquiera "lo dicen", directamente defienden intereses contrarios a los del pueblo (por ejemplo: Bush y Ambito Financiero, ambos defienden los intereses de las grandes corporaciones)
Sin embargo, lo que vos mencionás (gobiernos que le dan a la gente sólo lo necesario para que estén contentos y voten por ellos, pero a la vez suman poder, suelen desestimar las críticas, etc pero las cosas no mejoran en realidad) lo hizo Menem, y en ningún caso fue tildado de demagógico.
Extraño, ¿no?.
Entonces, redefiniendo, demagógico es alguien que contenta al pueblo solo lo suficiente, o con "engaña-pichangas", como decimos en Argentina, pero no favorecen a las corporaciones.
El caso contrario (engaña-pichangas pero que si favorecen a las corporaciones) no son demagógicos... son "buenos muchachos", como fue la dupla Menem-Cavallo.
Investigaré igualmente la palabra "demagógico".
Diego
Creo que también deberías considerar que las palabras evolucionan con el paso del tiempo… no estoy queriendo decir que van hacia un lugar mejor, solo que mutan de valores y de significados a través del tiempo, y que esto es un proceso natural dentro de la lengua y comunicación. Una palabra que hoy quiere decir una cosa, por su “mala” utilización o su uso cotidiano adquieren significados a veces hasta opuestos a los que quiere referirse… esto quiere decir que aunque no nos guste, y considerando la poca “cultura” que tienen algunos de nuestros periodistas actuales… (estos hacen de las palabras lo que les da el cerebro) y aquellos que las escuchan, que no tienen por que saber exactamente el valor de cada palabra, terminan por cambiar el significado de una palabra.
Las palabras son importantísimas para los hombres… por eso esta bien cuidar su significado y su utilización… basta entender que: si algo no puede ser nombrado no existe; para entender su valor. Pero la mecánica de la lengua hace que no sea este un sistema rígido... sino que mas parecido a un organismo absorbe del medio (los hombres) los materiales que lo llevan a ser lo que será en el futuro…
Hola Soe!
Tenés mucha razón, el lenguaje evoluciona con el paso del tiempo...
Los hombres la van cambiando con el uso, y a veces las palabras terminan significando cosas totalmente contrarias a su significado original.
Ahora bien, igualmente, tengo una duda:
¿Son los poderes dominantes y sus medios (los medios de comunicación, digo) los que "cargaron" al populismo con carga negativa, y así sutilmente hacernos pensar que "lo correcto" es gobernar para la "economía" y no para la gente? o ¿Es tanta la creencia en la diosa economía que nosotros mismos cambiamos el significado de populista hacia algo negativo?
Los dejo (y me dejo) con la duda...
Diego
Hola, muy bueno el post, esta bueno analizar como con el "significado" de las palabras, nos cambian la forma de pensar, o nos hacen decir cosas que ni siqueira pensamos, pero como para la interpretacion de la palabra es tomada segun algun criterio, para algunos el significado y para otros el "significado" adquirido.
Y asi terminan haciendote decir cosas que por ahi no pensas, o pensar cosas que son antihumanistas..
Bueno Saludos
Artículo que encontré que viene al tema: (link)
Populistas y populares
Jaime Richart (Argenpress)
Precisamente los patricios y burgueses, que no quieren al pueblo sino sólo para utilizarle, involucran astutamente al pueblo en su lenguaje formal ideológico para apurar todas las posibilidades de éxito en las urnas. Desde luego en España no puede haber ideología menos cercana al pueblo, a su mentalidad y a sus necesidades que la del partido “popular”. Y para remacharlo, en combinación con los de su calaña de otros países, acuñan un término, el de “populista”, con un significado despectivo de líderes elegidos por aclamación. Para ningunearles, dicen que Chávez y Morales son “populistas”.
Todo líder que no siga la estela de Estados Unidos porque tiene la conciencia social precisa para satisfacer en alguna medida los afanes que su pueblo demanda, para el “popular” es “populista”; es decir, marginal.
Y así insisten e insisten los cronistas mediáticos y los políticos adocenados mundiales de la actualidad, en llamar populistas a líderes políticos en los que la mayoría del pueblo deposita su confianza para corregir los males más graves que le oprimen: la miseria, la incultura y la marginación. De nada sirve que hayan sido elegidos democrática y multitudinariamente. Cuanta mayor es la adhesión del pueblo a tales líderes, más “populistas” desdeñables son para aquellos miserables. No sólo eso. Los corresponsales de El País en Viena, por ejemplo, llaman hoy a Evo Morales “líder cocalero” asociándolo maliciosamente a la coca como si fuera un capo o ex capo de la planta eritroxilácea...
Por el contrario, al presidente ladrón, títere, histriónico y criminal que se refugia en un despacho oval con miles de crímenes a sus espaldas y decenas de mentiras, todos los periódicos y periodistas de los medios más difundidos (incluidos los corresponsales de El País), le siguen tratando con el respeto y veneración que dedican los inmaduros, los pusilánimes y los babosos quinceañeros a sus ídolos musicales. Son incapaces aún de comprender el valor que para un individuo y un pueblo acostumbrados a sufrir humillación, tiene la dignidad; la dignidad: 'aquello que, como dice Kant, se encuentra por encima de todo precio'.
Hay que redundar, porque a veces los razonamientos se quedan cortos. Mientras los medios en general y líderes grises o prudentes de todos los países tratan sumisamente al engendro estadounidense como si fuera 'normal', unos y otros persiguen por 'populistas' a hombres que representan a amplísimas mayorías que de ellos esperan el coraje preciso para desasirse de la red tupida neoliberal que facilita el expolio permanente de la riqueza de sus países.
Dan asco esos periodistas y esos políticos que redoblan cada día las campanas para mantener en el mundo el statu quo que rige desde que la fuerza bruta del Pentágono se enseñoreó de la razón. Y todo, para mantener a la postre a individuos cuya fuerza, como la de todos los inicuos, los cobardes y los miserables, no reside en absoluto en su superioridad moral ni tampoco en holgadas mayorías en urnas trampeadas, sino en su potencial armamentísico y en la pertenencia al grupo donde sólo, como en una cámara acorazada, se sienten seguros y por eso se creen en posesión de la verdad.
Por cierto, Guantánamo es un monumento a la aberración humana; un pleonasmo -aberración y humana-, pues la capacidad para la aberración sólo es posible entre humanos. Y precisamente semejante aberración la encarna un 'no populista'. Para más señas es anglosajón, necio y criminal de esos que van desfilando por la historia. Bien podrían pregonarlo a todas horas los medios y próceres del mundo entero, para acabar con el mito neoliberal de una vez y con su Sumo Sacerdote. Si quisieran y fueran realmente honestos los medios, tan instruidos sus periodistas, tan impecables... podrían derrocar ese poder en un pis pas.
Cuando se tuercen los significados de las palabras, genera confusión en la comunicación. Aunque a veces, esta "mutación" permite la evolución del lenguaje y de las sociedades mismas, muchas veces estos sutiles cambios en la carga y significado de las palabras son funcionales para manipular y dominar a los pueblos.
Así, si despejamos la neblina, vemos que un gobierno populista a largo plazo (o de larga data), no podría ser nunca "demagogo", sino que actúa o ha actuado en función de las necesidades del pueblo.
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